Tenemos en el Caimodorro una pequeña caseta donde, desde hace ya años, vamos dejando libros que la gente va rellenando con sus comentarios. Pues bien, esta Semana Santa hemos subido uno nuevo, como siempre, hemos recogido el antiguo para su restauración y posterior puesta a disposición del público en general. En estos momentos los cuatro ejemplares de los que disponemos que se remontan al 1993 los tenemos en el Bar del Camping de Orihuela hasta que podamos dejarlo, definitivamente, en la biblioteca del pueblo. Los veníamos dejando en el Ayuntamiento, pero al no tener un lugar explícito para ellos los almacenaban y, de hecho, aun estamos buscando dos que han desaparecido. Es una actividad que, sin ninguna pretensión, algunos amigos (Senderistas del Caimodorro) junto con colaboraciones esporádicas de gente de todo tipo y condición van haciendo posible que junto al punto geodésico todo el mundo tenga la posibilidad de plasmar sus impresiones. A lo largo de estos años hay anotaciones de personas de todo el mundo, con un denominador común, el respeto al libro y su entorno. Algunas de gente muy querida y desaparecida, la mayoría de gente de lo más variopinta. La última idea que hemos tenido es, al estilo de los montículos que se producen en diversas rutas y montes, ir colocando una piedra en un montículo cercano con la formulación de un deseo. No es novedosa ni pretende serlo es, simplemente, algo que nos una a nuestra cima, que aún modesta en cuanto a dimensiones y altura está en nuestros corazones.